El mes pasado, esta columna toco el tema de detección de estros. Ahora, veamos los detalles de la inseminación con semen y sus tiempos. Cuántas inseminaciones y cuando darlas son factores que están altamente relacionados con el éxito del parto y la producción de camadas grandes. 

Entonces empecemos con el tiempo de la inseminación artificial. El límite más grande en la fertilidad durante la inseminación artificial (IA) es el periodo de ocho horas desde la ovulación hasta la fertilización. El introducir el esperma a óvulos viejos después de este tiempo resulta en menos óvulos fertilizados, menos embriones normales, menos fetos y menos prepeses. El objetivo de la inseminación es el establecer un reservorio de esperma funcional con el esperma esperando que lleguen los óvulos. Mientras que algún esperma llega en minutos después de la inseminación, la mayoría llega al reservorio en unas horas. 

El esperma que llega mas despacio se capacitan y están en mejores condiciones para fertilizar un ovulo y sobrevivir en el tracto femenino. Toma cerca de cuatro horas para que el esperma se establezca por si mismo. Para obtener que el útero mueva el semen y para que se establezca efectivamente el reservorio de esperma requiere más de 5 CC y un número adecuado de esperma. Escape excesivo reduce el volumen, el número de esperma y la fertilidad. Estudios científicos nos dicen que inseminaciones individuales que ocurren en las 24 horas antes de la ovulación resultan en las tazas mas altas de preñes y los tamaños de camadas mas grandes. Datos de Europa muestran que la ventana para inseminación empieza más o menos 24 horas antes de la ovulación (un proceso que toma cerca de tres horas) y se extiende por ocho horas después de la ovulación. Esta ventana puede cambiar cuando se usa semen de baja fertilidad. En el caso de semen congelado, la ventana es de solo cuatro horas alrededor de la ovulación. Las investigaciones sugieren que aun con semen de alta fertilidad, la inseminación debe pegar en una ventana precisa para obtener la máxima fertilización y fertilidad.     

En cuanto a doble inseminación, muchos de los datos muestran que las cerdas primerizas y cerdas adultas que reciben dobles inseminaciones tienen más fertilidad que las hembras inseminadas solo una vez. Sin embargo, mas no siempre es mejor, pues triples inseminaciones no mejoran estadísticamente la fertilidad. En algunos casos puede actualmente reducir la fertilidad si la última inseminación ocurre muy tarde después de la ovulación o después de que la fertilización ya ha ocurrido.  

Nuevas tecnologías, como la inseminación intrauterina, que fueron diseñadas para mejorar la fertilidad y reducir las células de esperma requeridas, producen fertilidad máxima solo cuando se hacen dobles inseminaciones. Esto muestra claramente que para compensar por la variación en el tiempo de ovulación, una inseminación doble es necesaria. 

Entonces, parece que bajo cualquier situación, el identificar los periodos de tiempo de 24 o 12 horas antes de la ovulación puede dar un buen retorno en términos de rendimiento reproductivo.

Investigadores han identificado el tiempo de ovulación usando fotos de ultrasonido de los ovarios, mientras que otros pueden predecir la ovulación midiendo niveles de hormonas en la sangre.  Algunos han removido la variación al probar a sincronizar el estro y la ovulación, así como también usando IA de tiempo fijo.

Aun así, el único marcador confiable y practico que queda es el estro, y eso por si solo probablemente no es suficientemente bueno. El estro varía mucho en cuanto a cuando empieza y su duración.  Puede durar de uno a tres días. En cerdas destetadas, el tiempo desde el destete al estro esta relacionado con la duración del estro y el tiempo desde que empieza el estro hasta la ovulación, y puede durar tanto como 24 horas. En cerdas jóvenes, el estro es generalmente más corto que en las hembras mas maduras.  

Es posible caracterizar el perfil de la duración de los estros en cerdas destetadas, que están ciclando y cerdas jóvenes en su operación, y puede ser una herramienta ponderosa si se usa para realizar IA de precisión. Por ejemplo, si se usan grupos selectos de hembras para captar medidas representativas del comienzo del estro y duración, esos animales pueden servir como modelos para IA de precisión.  Desde que se sabe que la ovulación ocurre de 60 a 70 por ciento dentro del periodo del estro, es posible usar modelos para optimizar el tiempo de la IA. Este tipo de ejercicio puede ayudar a evaluar si los protocolos de reproducción que permiten inseminación retardada o esquivada son buenas prácticas para su operación. Sin importar eso, el tener acceso a datos de fertilidad para cerdas jóvenes y adultas basados en su duración de estro o el intervalo de destete a estro pueden ayudarlo a afinar los protocolos de inseminación.